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miércoles, 1 de septiembre de 2021

Aventuras y desventuras de Justo López - Capítulo 6

 

A la media hora de andar a caballo, se subieron a un poste del telégrafo y cortaron el cable. De esa manera Cabrera no iba a poder avisar inmediatamente al regimiento sobre el escape.

Luego se dirigieron hacia el sur, a tierras no controladas por el Estado.

Estuvieron varios días viviendo de la caza, durmiendo bajo el poncho y las estrellas. Hasta que un día a la orilla de un arroyo divisaron a una india con su hijo. Estos apenas vieron a los gauchos, se escondieron en el monte.

Al rato, Justo y Honorio se vieron rodeados de indios. El indiecito resultó ser el mismo al que Justo le perdonó la vida en la batalla. Era el hijo del cacique Catriel. Desde ese día vivieron en la toldería con los indios, aprendieron su idioma y el arte del rastreo entre otras cosas.

miércoles, 18 de agosto de 2021

Aventuras y desventuras de Justo López - Capítulo 5

 

Justo y Honorio tenían todo planeado. Dentro de tres días le tocaba hacer guardia de dos a cuatro de la mañana al Laucha. Era el mejor horario para escapar, cuando todos estaban profundamente dormidos salvo el guardia.

Llegó la noche tan ansiada. Honorio se acercó sigiloso hacia el Laucha y le susurró:

_ Chst, Laucha

_ ¡Negro, me asustaste! Si no fuera por los dientes ni te veo jaja

_ Callate Lauchón

_ ¿Qué hacés? ¿No podés dormir?

_ No, me cuesta sacarme de la cabeza la masacre del otro día

_ ¿Cuándo vino el malón?

_ Las dos. Tomá un sorbo, traje una petaca

_ Gracias amigazo

Y así estuvieron un rato hasta que el Laucha fue cerrando los ojos. En eso apareció Don Justo y con Honorio amordazaron y ataron al Laucha. Se llevaron una carabina, un trabuco, sables, lanzas, boleadoras, los mejores cuatro caballos y soltaron al resto. Rumbearon para el monte. En una hora el relevo del Laucha iba a dar la alarma pero no iban a tener con que seguirlos.

domingo, 18 de julio de 2021

Aventuras y desventuras de Justo López - Capítulo 4

 

Los indios no tardaron mucho en reaccionar. A las pocas semanas embistió un malón contra el fortín. El vigía del mangrullo no los vio venir. Los indios se mezclan con el monte, son parte del monte. No  los pudo distinguir. Cuándo el vigía pegó el alerta ya estaban a cincuenta metros y a todo galope. Si vieran lo bien que manejaban las lanzas. Volaban lanzas y boleadoras por doquier. El vigía y dos soldados más fueron muertos. Los indios pegaban unos alaridos que hacían espantar hasta al más guapo. Y que buenos jinetes que eran, esquivaban balas y tacuaras con todo tipo de cabriolas.

En el fortín no había muchas armas de fuego. Con el griterío el oficial despertó de su siesta, hizo el primer disparo y los indios volvieron al monte. De saldo dejaron tres soldados muertos y dos heridos.

Don Justo cada vez entendía menos esa guerra y ya había estado hablando con Don Honorio, su compinche, para planear el escape.

sábado, 17 de julio de 2021

Aventuras y desventuras de Justo López - Capítulo 3

Un día a Cabrera se le ocurrió hacer una incursión nocturna a la toldería más cercana. No hay palabras para describir la matanza y el horror de aquella noche. No se perdonó ni a las mujeres ni a los niños. Los indios desprevenidos se defendieron como pudieron y  Justo López en la escaramuza mató a un hombre por primera vez. Pocos indios lograron escabullirse hacia al monte.

Todo era llanto, gritos, sangre y fuego. Don Justo con lágrimas en los ojos estaba por emprender la retirada cuándo escuchó un movimiento en un matorral. Se acercó y vio a un indio de unos 12 años. El chico atemorizado lo miró fijo a los ojos y Don Justo decidió hacer como que no lo había visto. Ya le pesaba su primera muerte como para tener además que matar a un niño.

Desde esa noche se juró a si mismo que iba a escapar del fortín como fuera. No entendía que era esa guerra ni que era esa conquista al desierto. Su abuelo había peleado junto a los indios en la guerra de la independencia y ahora él tenía que pelear contra sus hermanos los indios.


jueves, 15 de julio de 2021

Aventuras y desventuras de Justo López - Capítulo 2


La vida en el fortín fue más dura de lo que pensó. No siempre había comida y la mejor parte se la llevaban los oficiales. Ante cualquier desobediencia los castigaban y al que desertaba lo mataban.

El comandante Cabrera les había prometido que iban a estar seis meses, pero ya estaban por cumplir un año y aún no habían recibido la paga.

Un día Don Justo se retobó y protestó contra el oficial por las injusticias recibidas. De castigo sufrió una estaqueada de todo un día bajo el sol, la helada de la noche y la escarcha de la mañana. Cuando lo desataron se arrastró como pudo hasta el catre, le dolían todos los huesos.

Desde ese entonces empezó a juntar odio y a rumiar el escape.

miércoles, 14 de julio de 2021

Aventuras y desventuras de Justo López - Capítulo 1

 

Don Justo era un gaucho común y corriente. Trabajaba como peón en una estancia de Ayacucho. De chico había aprendido los oficios del campo; montar, domar, bolear, herrar, carnear y asar entre otros menesteres.

Sus desventuras comenzaron cuando la milicia pasó por el ranchaje para reclutar soldados para el fortín. La década de 1870 no se caracterizaba por juntar soldados mediante el consentimiento informado, arriaban gauchos como ganado y los llevaban a los fortines para defender la frontera que los separaba de los indios.

Así fue que Justo López tuvo que dejar a sus tres hijas, su china y al rancho. Desde ese día dejó de ser un gaucho más.

Un jugador de toda la cancha

  Carlos “Cachito” Fernández empezó a jugar de chico como arquero. Tenía un don natural, muy buenos reflejos y capacidad para anticipar juga...