Translate

domingo, 19 de julio de 2026

Un jugador de toda la cancha

 

Carlos “Cachito” Fernández empezó a jugar de chico como arquero. Tenía un don natural, muy buenos reflejos y capacidad para anticipar jugadas. Comenzó jugando con los pibes de su edad en los potreros del barrio y a los 8 años participó en su primer torneo infantil del Club Lanús. Fue creciendo, entrenando y perfeccionando sus aptitudes naturales hasta convertirse a los 18 años en el arquero titular de su querido club. A los 19 años aún como arquero comenzó a mostrar destreza para salir jugando o eludir rivales cuando lo presionaban. En una ocasión a un defensor lo sancionaron con una tarjeta amarilla y el otro estaba lesionado. El partido se había picado mucho y el entrenador decidió ponerlo a él de defensor y colocar a su suplente en el arco. Todos, tanto los del equipo técnico propio como el de los contrarios se sorprendieron por el cambio. Pero a Cachito se lo veía feliz trabando a los delanteros rivales, eludiéndolos y armando jugadas con los mediocampistas. Lanús había encontrado un nuevo gran defensor. Ante cada quite y recuperación de la pelota la hinchada gritaba enloquecida: ¡¡Cachiiiito, Cachiiiito!! Y a él se le llenaba el corazón de alegría. Lo alentaban más que cuando atajaba. De ahí en más Cachito prefirió jugar de defensor con el guiño de su entrenador. Comenzó a entrenar las barridas, a sacarla de cabeza y a mejorar la gambeta y los pases. Incluso para cuando el partido lo ameritaba, aprovechando que medía 186 cm lo mandaban arriba para cabecear en los corner. Fue así que a los 20 años metió su primer gol, faltando 12 minutos para que terminara el partido cabeceó un corner y empató un partido que iban perdiendo. La hinchada enloqueció de placer, gritaba eufórica. Ya no lo llamaron Cachito, lo llamaron Cacho “el jugador de toda la cancha”. Al otro día los medios no dejaban de hablar de su evolución desde el arco hasta meter un gol siendo defensor. Le hicieron entrevistas en todos los medios por varios días. Pero esto no terminó ahí. En una ocasión un mediocampista se lesionó y el entrenador decidió probar en el mediocampo a Cacho. Por las características del partido, iba a venir bien alguien en el mediocampo con la mente fría, resiliente y que tuviera una lectura del juego en su conjunto. Todavía no lo había podido probar en los entrenamientos pero tuvo una intuición. Cacho suplantó al mediocampista, tardó unos pocos minutos en adaptarse pero pronto empezó a armar jugadas con los delanteros y a patear desde afuera del área cuando el partido lo necesitaba. Fue así que pateó su primer gol, por un pase del 11 y que él colocó en un ángulo durante los minutos finales del partido venciendo a los rivales. La hinchada enloquecida gritaba: ¡¡Cachoooo, Cachoooo, olé, olé, olé, Cachooo, Cachooo!! Cacho salió corriendo de alegría y festejó el gol junto con sus compañeros y los hinchas. Los medios también enloquecieron, no podían creer la gran versatilidad de este jugador. Algunos lo empezaron a apodar “Comodín” también, porque en cualquier lugar de la cancha en que lo ponían, descollaba. A los 21 años ya estaba jugando en partidos internacionales. Y a los 22 participó de su primer mundial como suplente, pero en el primer partido que le tocó intervenir sobresalió tanto que en cada partido lo hacían jugar cada vez más minutos. No sólo unía la defensa con los delanteros, sino que, gracias a su disciplina para entrenar desde adolescente, había adquirido una resistencia física admirable, corría de arriba abajo la cancha y aparentemente lo hacía sin cansarse demasiado. Realmente era un todoterreno. Durante un partido desesperante que se había empatado a los 90 minutos pasándose al tiempo de alargue y teniendo dos jugadores con tarjeta amarilla, el entrenador tuvo una corazonada, lo probó como 7. Sabía que Cacho se sentía más cómodo por la banda derecha de la cancha y necesitaba a alguien resistente y de una lectura veloz e inteligente y del partido. No se equivocó, en el segundo tiempo del alargue Cacho hizo un pase magistral al 10 y este anotó el gol de la victoria. La hinchada gritaba desaforada, enardecida, lloraba de alegría, no sólo cantaban por el 10 sino también por Cacho y todo el equipo. De ahí en más terminó su carrera como 7 titular de la selección y pasó a la historia como el más grande jugador de toda la cancha.

 

D. G

19/7/26

lunes, 21 de abril de 2025

miércoles, 19 de febrero de 2025

miércoles, 29 de noviembre de 2023

Víctima de felicidad

 

"Cuando el poeta duerme,

entre poema y poema,

comienza el sueño del lector,

que construye una historia

entrelazando oníricamente

elementos poéticos diurnos.

Se trata de poemas de "dos plazas",

pues junto al sueño del autor

se edifica el del lector.

El protagonista de esta nueva trama

naufraga en el intento de controlar la obra...

es otra VÍCTIMA DE FELICIDAD."

 

Marcelo Gasparini

martes, 17 de octubre de 2023

Ciudad

Luego de jugar con mi sobrina en el parque, les pregunté a ella y a sus dos amigas cómo les gustaría que sea la ciudad.

Sofía: Tiene que ser divertida, que nos haga reír.

Emma: Que tenga más juegos y más colores.

Valentina: Que los escalones y picaportes sean más bajos.

¡Qué buenas ideas!, exclamé contento. ¿Qué otras cosas se les ocurre?

Emma: Que tenga más árboles para trepar.

Valentina: Me gustaría que tenga más flores.

Sofía: Que haya castillos y más animalitos.

Me quedé pensando que sin duda la ciudad no estaba pensada, ni diseñada para los niños.

 

D.G.

4/23

jueves, 21 de septiembre de 2023

Frase

"El escritor joven que siga una teoría es un tonto. Uno tiene que enseñarse por medio de sus propios errores; la gente sólo aprende a través del error. El buen artista cree que nadie sabe lo bastante para darle consejos, tiene una vanidad suprema. No importa cuánto admire al escritor viejo, quiere superarlo."

William Faulkner

miércoles, 10 de mayo de 2023

Invasión

 

Si hay algo que odio es que me invadan. Que invadan mi privacidad, mi intimidad, mis tiempos, mis espacios, mi vida. Pero increíblemente, hace un año que estoy conviviendo con Lidia, que tiene una inclinación natural a invadir. Adora invadir. Invadir está en su naturaleza, en su esencia, en lo más intrínseco de su ser. Creo que no invade conscientemente, simplemente lo ama.

Invade el ropero, mis amistades, mi trabajo, mi familia, mi tiempo, en fin, invade todo. Al principio, en la etapa de enamoramiento, ni siquiera registraba estas situaciones. Luego comencé a percibirlas, pero muchas veces cedía autojustificándome con que el hecho que me había molestado no tenía gran importancia y de esa manera permitía que ella me siguiera invadiendo. Pero hace unos meses comenzaron a molestarme más todas estas situaciones, no sé si por acumulación o porqué motivo, entonces decidí empezar a decirle las cosas que no me gustaban. Que me llame tanto por teléfono, que me envíe tantos mensajes, que me controle, que opine sobre mi ropa, mi trabajo, mi salario, mis amigos, mi familia. Muchas veces nos embarcamos en largas discusiones, ella alega que yo la conocí así y que es natural que se preocupe y opine sobre lo que ella considera que es mejor para la persona que ama. Cuando la intromisión es muy evidente e indefendible pareciera que lo entiende, deja de hacerlo por un tiempo, pero finalmente de a poco comienza con la invasión nuevamente. Todavía no me queda claro si todo esto lo hace consciente o inconscientemente, o de ambas maneras, pero lo importante es que lo hace y me molesta.

Ya no sé qué hacer. A veces me pregunto porque me atrajo alguien como ella. Lidia es bella, inteligente, ambiciosa, emprendedora, imaginativa y muy creativa. Tiene muchas cualidades. Pero últimamente, su tendencia a invadirlo todo termina opacando todas sus virtudes.

El otro día llegué a casa y veo que Lidia había colocado una guarda decorativa que cubría parte de las paredes del living. Me quedé paralizado, estupefacto. Le pregunté porque había decorado el living así, sin consultarme antes. Le planteé que yo también vivía ahí y tenía derecho a opinar sobre lo que quería ver en las paredes durante todo el tiempo que pasaba en el departamento.

Ante la contundencia de mi reacción se disculpó y se mostró compungida. Me dijo que su ex marido casi siempre había decidido por ella y que esta vez ella quiso darse ese lujo. La verdad no sé cómo era la relación con su ex esposo, pero su explicación no me convenció para nada, el hecho me seguía molestando igual. Luego de esa discusión nos alejamos por un rato y más tarde decidí hacerme un baño de inmersión para relajarme.

Llené lentamente de agua caliente el jacuzzi, introduje sales de baño para hacer espuma, me sumergí dejando sólo la cabeza fuera del agua, me relajé y cerré los ojos. Oprimí un botón y comenzaron a salir burbujas que acariciaron y masajearon dulce y suavemente todo mi cuerpo. De pronto sentí un ruido, era Lidia que había entrado al baño. Estaba vestida sólo con una bombacha y un corpiño de encaje negros. Se los sacó hasta quedar completamente desnuda y lentamente se introdujo en el jacuzzi conmigo.

Feria del Libro


 

Un jugador de toda la cancha

  Carlos “Cachito” Fernández empezó a jugar de chico como arquero. Tenía un don natural, muy buenos reflejos y capacidad para anticipar juga...