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viernes, 22 de marzo de 2019

Hiroshima mon amour

…” ¿Qué ocurrió en NEVERS, en su ciudad natal, en aquella Nièvre en que se crió? ¿Qué ha ocurrido en su vida para que sea así, tan libre y acosada a la vez, tan honrada y tan poco honrada a la vez, tan equívoca y tan clara? ¿Tan deseosa de vivir amores fortuitos? ¿Tan cobarde ante el amor?”...

Marguerite Duras (Hiroshima mon amour)

domingo, 24 de febrero de 2019

Cuadrados y ángulos


Casas enfiladas, casas enfiladas,
Casas enfiladas.
Cuadrados, cuadrados, cuadrados,
Casas enfiladas.
Las gentes ya tienen el alma cuadrada,
Ideas en fila
Y ángulo en la espalda.
Yo misma he vertido ayer una lágrima,
Dios mío, cuadrada.

Alfonsina Storni

lunes, 14 de enero de 2019

Pasaje de Joyce Cary

"...Pero un día se me ocurrió ir a ver cosas de Manet. Porque unos tipos se reían de él. Y me dió el sacudón para toda mi vida. Como el resplandor de un relámpago. Me despellejó los ojos, y cuando salí era un hombre distinto. Y vi el mundo de nuevo, el mundo del color. "Por todos los demonios", me dije, "estaba muerto y no lo sabía"..."

Joyce Cary, La boca del caballo

miércoles, 20 de junio de 2018

Acción final


Alejandro Fenis tenía setenta y un años, se sentía bien y fuerte. Toda su vida había sido una persona saludable y había practicado deportes. Pero muy a su pesar, recientemente le habían descubierto un cáncer terminal.
            La noticia lo mantuvo en shock durante varios días. No lo podía creer, no lo quería creer. Quedó totalmente consternado, conmocionado, ido. Dormía mal, con  pesadillas. Amanecía contracturado, como si le hubiera pasado un camión por encima.
            Un día amaneció mejor, recordando una serie de preguntas que se había formulado siendo adolescente. Recordó que cuando tenía aproximadamente quince años comenzó a cuestionar y a cuestionarse todo. Algunas cosas que se cuestionó estaban relacionadas con lo preestablecido socialmente. Por ejemplo los diez mandamientos.
            En aquel entonces, reflexionó sobre el mandamiento de "No robarás" y le pareció que socialmente era recomendable. Meditó sobre el de "No mentir" y le pareció que también era recomendable no mentir, aunque había mentiras y mentiras. Había mentiras peligrosas y otras casi sin importancia.
            También reflexionó sobre el de "No matarás" y le pareció que también era lo más recomendable para garantizar un mínimo de paz social.
            Acto seguido pensó que tal vez debía experimentar cada acción que los diez mandamientos prohibían para conocer mejor sus implicancias y derivaciones.
            La acción de robar ya la había experimentado de chiquito cuando hurtó un juguete en el jardín de infantes. La de mentir ya la había experimentado, había mentido algunas veces.
            Se dio cuenta que la de matar era la más peligrosa y oscura. Pensó que de consumarla, lo mejor sería esperar a estar muy viejo y ya no tener nada que perder si lo atrapaban. Y que lo mejor sería matar a alguien desconocido, para que sea más difícil descubrirlo, ya que no tendría ningún móvil que lo uniera con el asesinado. Por ejemplo podría matar a un linyera, al que nadie reclamaría y a quien no podrían relacionarlo con él.
            Estaba recordando estos pensamientos cuando se dio cuenta que matar a un pordiosero no tenía sentido, no quería matar a un pobre hombre que nada le había hecho. Tal vez lo mejor sería elegir a alguien que realmente le haya hecho un mal a la sociedad. Por ejemplo un político, un presidente. Pero habría que elegir a qué presidente. ¿Al de su propio país? ¿O buscar al presidente que haya hecho el mayor daño a la humanidad? Además matar a un presidente con toda la custodia que suelen tener, no sería nada fácil. ¿Realmente son los presidentes los que más daño hacen? ¿O quizás son algunos empresarios? ¿O los grandes especuladores financieros que pueden hacer entrar en crisis a un país? Habría que elegir bien. ¿Cuáles son las empresas que hacen más daño? ¿Las que fabrican agrotóxicos? ¿Las que contaminan el aire, el suelo, los alimentos y el agua? ¿Las multinacionales de medicamentos? ¿Las que fabrican armas? ¿Las que explotan carbón? ¡Cuánta gente dañina nos rodea! Qué difícil decisión. ¿Estos empresarios e inversionistas tendrían menos custodia que los presidentes?
            Durante varios días estuvo investigando sobre el tema. Finalmente llegó a la conclusión que lo mejor sería matar al mayor fabricante de agroquímicos del país, uno de los mayores responsables de dañar la salud de muchos niños y adultos en grandes zonas agropecuarias.
            Esta idea lo hizo revitalizar. Ya no dormía mal y sentía que tenía un último proyecto para cumplir. Comenzó a planificar concienzudamente cada paso a seguir.
            La verdad es que la típica boludez de hacer una lista de cosas que no había hecho en la vida, como tirarse en paracaídas y otras huevadas que solían aparecer en las películas le parecía una ridiculez. Además el ya había hecho un montón de cosas en su vida, le quedaban muy pocas por hacer. Había viajado por los cinco continentes, había volado en parapente, escalado, esquiado, buceado, etc. Además el asesinar a un empresario despiadado y sin escrúpulos también era algo que nunca había hecho.
            Una vez cometido el crimen, lo mejor sería dejar una carta sobre el difunto detallando los motivos humanitarios y ambientales de su acción comunitaria. Quería que su crimen sirviera para que empresarios, políticos y terratenientes revieran sus políticas contaminantes y dañinas. Si no lo atrapaban podría seguir escarmentando a fumigadores de pesticidas, empresarios, políticos y latifundistas y si lo agarraban, estaría preso sólo por unos meses que era lo que le restaba de vida.
            Una de las razones por la que había elegido como blanco a un fabricante de agrotóxicos es que él era Ingeniero agrónomo y tenía los contactos para acercarse fácilmente. Toda su vida se había dedicado a la docencia en la Universidad Nacional de Rosario. Si bien en sus materias siempre había promovido una mirada hacia la agricultura orgánica, ecológica y sostenible, tenía algunos contactos con el mundo agro-empresarial.
            Se enteró que próximamente en la ciudad de Junín, en la Provincia de Buenos Aires, se iba a realizar un encuentro donde iban a asistir empresarios rurales, políticos, académicos e integrantes del sindicato de peones de campo. El dueño de la empresa RuralMax al que se puso como objetivo matar, iba a estar presente. Se inscribió por internet en el evento rural, asistiría como miembro de la Fundación de la Facultad de Agronomía de Rosario.
            Preparó y limpió el revólver calibre 38 que guardaba en su casa por seguridad. Fue a practicar al polígono de tiro porque hace un par de años que no practicaba. Y se preparó psicológicamente para la ocasión. Al día siguiente partiría hacia Junín y antes de acostarse visualizó el plan a seguir una vez más.
            A la mañana se despertó algo nervioso. La adrenalina le corría por todo el cuerpo. Iba a cometer un acto muy peligroso y temerario pero tenía la seguridad de aquel que no tiene nada que perder.
            Puso el arma en un bolso, se subió al micro y partió hacia Junín. Durante el viaje se sintió bastante relajado. Se puso los audífonos y escuchó música, luego visualizó en su mente por enésima vez los pasos a seguir ni bien llegara al congreso rural.
            Luego de unas horas de viaje llegó a Junín y se dirigió al meeting. Estaba lleno de gente. Se acreditó. Pronto pudo reconocer a algunos ex colegas de la Facultad y a antiguos alumnos. Varios vinieron a saludarlo afectuosamente. Se quedó charlando especialmente con Alberto a quien lo sabía cercano a Martín Arsenio, el presidente de RuralMax. Le preguntó si lo conocía a Arsenio porque quería consultarle algunas cuestiones, Alberto amablemente le ofreció presentárselo. Se acercaron los dos al dueño de RuralMax. Este estaba rodeado de otras dos personas con las que estaba charlando. Alberto los presentó. Acto seguido, Alejandro desenfundó su arma que tenía debajo del saco y sin chistar le disparó dos tiros en el pecho a Arsenio. Este cayó al piso. Uno de los que lo rodeaba salió corriendo, el otro quedó en shock, Alberto comenzó a gritar llamando a un médico y se agachó para tratar de asistir al empresario herido de muerte. Dos patovicas de seguridad se abalanzaron sobre Alejandro. Al primero pudo propinarle una piña pero el segundo le sacó el arma y lo inmovilizó con una llave de judo.
            Enseguida cayó la policía, tomaron declaraciones a distintos testigos y se llevaron a Alejandro a la comisaría. Lo dejaron varias horas en el calabozo y luego el comisario quiso hablar con él. Le preguntó si se declaraba culpable. Alejandro le respondió que sí. El comisario le preguntó las razones. Alejandro se las dijo y además le dio la carta que pensaba dejar sobre el cadáver pero que no pudo hacer por culpa de los patovicas. Le asignaron un abogado para la defensa. Esa noche durmió en el calabozo. Al día siguiente gracias a la gestión de su abogado, su edad y estado de salud lo trasladaron a su casa donde debía esperar el juicio.
Los medios de comunicación comenzaron a llamarlo y a hacerle entrevistas. Alejandro comenzó a hacer declaraciones en las radios, en la televisión y en los medios gráficos. En pocos días se hizo famoso. El exponía sus argumentos con tal convicción y serenidad que cautivaba a una gran cantidad de televidentes. Empezó a decir que quería inaugurar una nueva moral. Comenzó a preguntar a sus entrevistadores y al público: ¿Quién hace más daño, un asesino, una crisis económica, una jugada en la bolsa, una quiebra o una intoxicación por derrames fluviales? Alejandro creía que estas cuestiones pueden enfermar mucha gente, inducir suicidios y desorganizar más gravemente el cuerpo social que un homicidio y por lo tanto debían ser penadas por la ley más fuertemente que un homicidio. El creía que había cometido un delito y que debía cumplir con la pena pero también estaba convencido de que se debía penar con la cadena perpetua o la pena de muerte según la legislación de cada país a los que diariamente enfermaban y mataban gente con sus acciones irresponsables. Estaba cansado de ver como muchos grandes monopolios u oligopolios ante cualquier denuncia por contaminación ambiental salían ilesos gracias a los grandes estudios jurídicos que contrataban y a alguna que otra multa  o soborno que pagaban. Las eventuales pérdidas por juicios ya estaban calculadas e incluidas en los precios de venta de sus productos.
Lentamente, Alejandro comenzó a levantar simpatías sobre sus dichos, no tanto sobre su acto claro está pero si por la nueva moral que pregonaba. Prontamente, el debate empezó a centrarse sobre los daños sanitarios y ambientales que producían algunas empresas, más que por su homicidio. Es más, algunos grupos religiosos menores lo tomaban de ejemplo. Algunas agrupaciones de izquierda lo reivindicaban. Otros grupos políticos más moderados lo censuraban pero a la vez comenzaron a hacer referencia sobre la política ambiental y sanitaria que Alejandro proclamaba, incluso sobre los interrogantes morales y jurídicos que planteaba.
A los pocos días Alejandro asistió a los Tribunales acompañado de su abogado. Para su sorpresa un grupo de manifestantes lo aclamaban a viva voz y con carteles sobre la escalinata. Lo habían apodado el “moralista”. Alejandro no dejaba de asombrarse pero al mismo tiempo comenzó a sentir que revivía, que rejuvenecía, sintió que este último proyecto de vida lo llenaba de esperanza. Sintió que estaba gestando un cambio cultural. Ya podía morir feliz.
Diego Gallotti
19/6/18

viernes, 27 de abril de 2018

Descentrados

Daniel llegó puntual a la cervecería. Luego cayó Federico.
Daniel: ¡¿Que hacés Fede?!
Fede: Bien, bien. Tranquilo. ¿Vos?
D: Bien, también. Gracias.
F: ¿Nos sentamos acá?
D: No, está muy en el centro. No me gusta el centro. Mejor en aquel rincón.
F: Bueh, dale. ¿Qué tenés con el centro? ¡Qué quisquilloso!
D: No, en realidad es toda una postura filosófica. Luego te explico.
F: Uh, cagamos.
D: Jaja, tranqui. Ahora te cuento. Es una teoría filosófica que estoy elaborando y que creo voy a denominar “Nulocentrismo”.
F: ¿Nuloqué?
D: Nulocentrismo. O sea, nada en el centro.
F: ¿Y eso? ¿Con qué se come?
D: Ahora te explico, pero antes pidamos unas cervezas.
F: Dale y una pizza.
D: No pizza, no. Porque son circulares y me remiten a un centro.
F: Ah bueno. Pero te estás obsesionando mal. ¿No será mucho?
D: No, es muy importante. Creo que hay que trabajar y ejercitarse diariamente para dejar de pensar en un cosmos centralizado.
F: Ah bueno, siempre estuviste medio loco. Pero últimamente estás para medicarte me parece…
D: Esperá que te explique y lo vas a entender.
F: A ver, dale. Contame un poco.
D: Bueno, yo creo que el hombre, la mujer, el ser humano, el homo sapiens digamos, tiende a tener una visión egocentrista del mundo.
Aha, dijo Federico mientras tomaba una pinta.
D: Por ejemplo recién en el siglo XVI con Copérnico se pudo romper con el geocentrismo. La idea de que nuestro planeta era el centro del sistema solar necesitó varios siglos para ser refutada.
F: Claro, siempre nos creemos el ombligo del mundo.
D: ¡Exacto! Ves como me vas entendiendo.
F: ¿Si, pero que tiene que ver esto con el Nulocentrismo?
D: Esperá, esperá. Bueno, luego en el siglo XIX Darwin con su teoría del origen de las especies logra sacar del centro de la diversidad biológica al homo sapiens. Es decir, que ya no somos un ser superior, separado y por encima del resto de los animales. Sino que somos una especie más, producto de la selección natural.
F: Claro, Darwin y Wallace.
D: Por supuesto, no hay que olvidarse de Wallace.
F: Ok, entonces vos lo que estás tratando de decir es que el pensamiento humano se encuentra limitado por su visión antropocéntrica del mundo.
D: Si, algo así digamos. Es decir que la humanidad ha debido luchar durante siglos contra esa tendencia ombliguista para poder llegar a descubrir algunas verdades. Siempre que se hace un gran descubrimiento tiene que ver con que logró despegarse de alguna visión antropocéntrica digamos. Algo así.
Ahhh, balbuceó Federico mientras comía unos maníes.
D: Por eso es importante ejercitarse diariamente para no caer en la tentación del centralismo.
F: Ah bueno, venías más o menos bien y te fuiste al carajo. Ya pedí una pizza, porque aunque venga cuadrada va a tener un centro también.
Y bueh, dijo Daniel mientras terminaba una ipa.
F: ¿Y qué me decís del universo? ¿Tiene un centro?
D: Bueno, al universo como está expandiéndose constantemente es más difícil encontrarle un centro. Además ahora se está hablando de que existen varios universos paralelos. Se habla de un multiverso.
F: Si, multiverso es lo que estás haciendo vos jaja.
D: No, no. Ya vas a ver. Algún día voy a redondear la teoría y la voy a publicar. En forma de ensayo o lo que sea.
F: Mmmsi, suena interesante. Me parece que le falta mucho todavía.
D: Si, puede ser.
F: ¿Y con lo artístico? ¿Tiene algo que ver? Viste que a veces el arte influye en la filosofía o viceversa.
D: Bueno justamente ayer estaba pensando en eso. Creo que el ser humano debería aprender a estudiar o investigar un tema con la mirada que a veces tienen algunos artistas.
F: ¿Qué mirada?
D: Por ejemplo, viste que en la mayoría de los cuadros sobre batallas el pintor se sitúa como en el medio de la batalla. Como es el caso de “La libertad guiando al pueblo” de Delacroix, ponele. Pero yo creo que habría que practicar más una mirada como la del pintor Cándido López. Sus batallas parecen pintadas desde una gran colina inexistente, o como si fuera un pájaro sobrevolando el campo de batalla o como si fuera un Dios, o algo así.
F: Ah, que interesante. Si. Cómo si se despegara del objeto a describir. Eso me recuerda al principio de incertidumbre de Heisenberg. Si observamos un objeto ya lo estamos alterando y por lo tanto no podemos conocer todas sus características naturales.
D: Claro, exacto. ¿Ves cómo se relaciona todo con el nulocentrismo? La intervención del hombre altera todo. Necesitamos apartar al hombre del centro.
F: Bueh, te estás transformando en un fundamentalista del nulocentrismo jaja.
D: Volviendo al tema de las pinturas. También pasa algo parecido con los marcos de los cuadros.
F: ¿Los marcos? ¿Qué tienen que ver? ¿Tomaste mucho?
D: No. Por ejemplo los pintores abstractos argentinos fueron los primeros en realizar obras visuales con marcos en forma de polígonos irregulares. O sea, sin marcos cuadrados o rectangulares.
F: Ah, mirá.
D: Dónde es más difícil encontrar su centro, claro.
F: Claro. Igual, te estás desviando de la idea central me parece.
D: ¿Central? ¿Me estás cargando? ¡Ni la nombres a esa palabra!
F: Ah bueno… juajajj. ¿Qué, sos de Newells acaso?
D: ¿De qué te reís? Es algo muy serio lo que estoy diciendo. La filosofía no es moco de pavo. ¿Que hubiera sido de la humanidad si hubiera prevalecido el pensamiento de Pascal en lugar del de Descartes?
F: Ni idea.
D: Si, si no hubiera prosperado el mecanicismo de Descartes por ejemplo.
F: No sé.
D: ¿Qué hubiera pasado luego en el siglo XIX si hubiera prevalecido la escuela filosófica alemana en lugar de la francesa?
F: ¿Si no hubiera prosperado el positivismo decís? Ni idea. No soy futurólogo. ¿Estaríamos en un mundo más humano? ¿Más sensible acaso?
D: Como te decía, no hay que menospreciar a la filosofía.
F: Nooo, por favor. Tampoco menospreciemos a esta hermosa y circular pizza.
D: Dale, seguí jodiendo.
Federico masculló unas palabras inentendibles mientras comía una porción de muzza.
Mmm, está rica dijo Daniel mientras saboreaba su porción.
F: Volviendo al tema del arte. Eso que decís de la mirada que sobrevuela una escena creo que se puede apreciar en algunas obras de El Bosco, por ejemplo en “El jardín de las delicias”.
D: Si, claro. Puede ser. Algo así.
F: Y volviendo al arte abstracto. No sólo en los marcos se puede observar una “descentralización” digamos. Pienso que en los expresionistas abstractos por ejemplo, los trazos y manchas muchas veces no tienen una composición central como en algunos cuadros figurativos. Digamos que esos trazos a veces impulsivos dan una sensación de ser parte de un cuadro ilimitado. Algo así como si el marco estuviera delimitando algo más grande. Un macrocosmos o un microcosmos incluso.
D: Claro, si. Buena, observación.
F: ¿Y con lo político tiene alguna relación? Viste que la filosofía a veces influye en la política y viceversa…
D: Si, claro. Bueno ahora se está hablando de democracia participativa. De descentralización. De delegar poder a los municipios, a las ciudades, a las regiones, a las comunas, al ciudadano. En las democracias más avanzadas se está tratando de dejar el centralismo, de acercarse a los problemas de la gente. En fin, de descentralizar.
F: Claro, es verdad. ¿Aunque en muchos lugares suena muy utópico no?
D: Si, claro. Seguramente.
F: Mmm, lo tenés bastante pensado al tema.
D: Si, bastante.
Bueno es hora de ir pagando la cuenta me parece, dijo Federico tapándose con la mano un bostezo.
D: Si, dale. Che, volviendo al arte. Sabés que hace tiempo que tengo una idea que en cualquier momento voy a concretar…
F: ¿Cuál?
D: Mi idea es hacer una serie de cuadros con marcos poligonales móviles, plegables. La obra estaría compuesta por planchas de acetato de colores que estarían conectadas entre sí y a los distintos lados del marco móvil. Entonces uno al mover y plegar el marco automáticamente también movería las planchas y por lo tanto estaría creando una obra móvil, variable y sin un centro fijo.
F: Ah, genial. Muy interesante.
D: Bueno, dejemos la propina y vámonos.
F: Dale. Che, estoy en auto. ¿Te alcanzo? ¿A dónde vas?
D: Al centro.


Diego Gallotti
27/4/18

Un jugador de toda la cancha

  Carlos “Cachito” Fernández empezó a jugar de chico como arquero. Tenía un don natural, muy buenos reflejos y capacidad para anticipar juga...